Los Locales Comerciales


En la época actual, donde los negocios cada vez más se atrincheran a lo accesible y rentable hay un elemento cada vez más en desuso: el local comercial. Para ponernos todos de acuerdo especificaré que el local comercial que aquí vamos a tratar no es el ubicado en un Centro Comercial, sino el que hemos conocido toda la vida: estancos, peluquerías, tiendas de ropa, perfumerías, etc. Son, cada vez más, un reducto en nuestra sociedad y ya hay en barrios de ciudades en los que muchos de ellos permanecen cerrados en espera de quien los alquile o compre.

La competencia “desleal” a la que se ven sometidos estos locales por parte de sus “padres” y la situación económica actual hacen que los pequeños comerciantes (a priori lo que más demandan este tipo de locales) no estén tan dispuestos a invertir en ellos. Es por tanto necesario un replanteamiento y actualización de la mayoría de establecimientos, ya sean simples comercios o exposiciones, como también salas de diversión (cines, teatros, salas de fiestas, etc.). Desde aquí nuestro apoyo a todos los que se embarcan en una nueva aventura. 

Para la reforma de un local comercial es necesario, como es lógico y natural, disponer en primer lugar de la información acerca del uso que se le va a dar al mismo, luego la ubicación, superficie y morfología del interior del mismo y, por último pero no menos importante, analizar el tipo de clientela al que irá destinado el local. En caso donde el propietario del local vaya a ser el vendedor de cara al público debemos tener en cuenta también sus gustos y tendencias personales porque el fin último es vender y no es posible vender si el dependiente no se encuentra a gusto o está motivado de alguna forma. 


La funcionalidad de estos locales comerciales estriba en que sirvan a un público en constante cambio, donde la gente permanece un tiempo determinado, generalmente corto, y su ambientación permite, en consecuencia, poseer unas características que permitan fácil entrada y salida del mismo, fácil estancia para curiosear si fuera el caso, luz suficiente para dar comodidad y ambiente pero no que canse o agobie al futuro comprador, ventilación adecuada según el aforo, etc. Hay que lograr causar un impacto entre el público asiduo de forma agradable o eficaz para que éste vuelva pronto o lo recuerde lo suficiente para que nos haga la mejor publicidad que podamos desear: el boca a boca. Debemos encontrar la forma de calar hondo en el subconsciente del cliente y lograr que nos sea fiel. 



Son los profesionales los que nos deben aconsejar que materiales utilizar y como sacar el máximo rendimiento a los mismos, los colores, texturas y ubicación. Estos profesionales (decoradores, ingenieros, arquitectos, arquitectos técnicos…) deberán aportarnos soluciones útiles y audaces para nuestra empresa. Debemos guiarnos de sus consejos y tomar muy en serio sus advertencias porque no en vano su futuro profesional dependerá siempre de su buen hacer. 


Debemos adaptarnos a las limitaciones físicas de nuestros futuros clientes para ampliar al máximo las ventas y armonizar dentro de lo posible con las diferentes posibilidades de la sociedad. No debemos tampoco obsesionarnos con llegar a todos dado que es plenamente imposible hacerlo, pero no debemos renunciar al mayor número de clientes dentro del tipo de posibles demandantes de nuestro producto.

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