Canalización de Hormigón Armado para aguas de Barranco (3 y fin)


Como en todo trabajo que se precie como primer paso debemos analizar las actuaciones a ejecutar, lo medios a tener en cuenta y sus limitaciones. Como primera e importante limitación tenemos el espacio, de no estar hecha la edificación hubiéramos tenido la posibilidad de realizar el desmonte completo, echar el hormigón de limpieza y trabajar con bastante holgura aprovechando los medios mecánicos y humanos al máximo. Pero se da la circunstancia de que esto no era posible así que hemos tenido que empezar a realizar nuestra canalización a tramos y para ello la ayuda de un topógrafo será inestimable, tendremos que apoyarnos en él para que nos fije los puntos en cada tramo y los referencie a los tramos aún por hacer. Esto servirá también para corregir anomalías sin riesgo de tener que eliminar lo hecho, siempre y cuando esta circunstancia sea propicia.


Explico esta última parte con un ejemplo sencillo: el recorrido de la canalización será de unos 120 metros, lo cual nos indica que deberemos realizar 12 actuaciones de hormigonado de 10 metros cada una (diez metros porque la distancia que han calculado los proyectistas para la junta de compresión-hormigonado). La numeración de las doce actuaciones será desde la boca de entrada al túnel de desahogo hasta el cuenco de reposo de las aguas del barranco. En un documento gráfico tendremos que tener referenciadas cuales serán las cotas de cada uno de los puntos que conforman las doce actuaciones. Hemos empezado el hormigonado en el tramo cinco y desde él iremos primero al tramo uno y luego al tramo doce sin perjuicio de, cuando sea posible, venir también desde el doce para ahorrar tiempo. Bien, descrito esto imaginemos que en el tramo cinco al realizar el hormigonado de la zapata (importante porque será la que marque la altura a la cual el agua circule) su cota nos da por encima de lo que está en los planos de realización… En teoría tendríamos que demoler dicha zapata y realizarla de nuevo pero en la práctica comprobaremos primero si se puede compensar ese nivel con la altura final de la canalización de forma que el desnivel necesario del 2% no se vea excesivamente afectado. Es decir, si en diez metros debemos bajar 20 cms y  hemos bajado 17 o 22 cms está claro que al cómputo global no afectará demasiado. 
Si durante la creación de la canalización tenemos problemas de acumulación de aguas de barranco que nos impiden llevar a cabo la obra tendremos que buscar soluciones de drenaje. En nuestra obra así pasó y la solución fue practicar en una zona cercana un pozo más bajo que el punto más bajo de nuestra canalización, colocar una bomba y rodearla de un entramado de bloques de hormigón vibrado que permitieran el paso del agua pero no del fango para que la bomba no corriera el peligro de quedar obturada. Por supuesto, canalizar todas las aguas hasta ese punto y revisar periódicamente la bomba y los aledaños del pozo.
Los planos de ferralla normalmente tendrá la cuantía mínima de acero y su disposición en los diferentes elementos, a la hora de armar las curvas será muy importante tener esto en cuenta y las zonas donde la armadura se vea afectada por el curvado replantear el armado desde el punto más desfavorable reduciendo la distancia entre barras corrugadas hacia el punto central del arco. Esto pasará en la losa superior y la inferior de la canalización.
En las muros tendremos otro problema en ejecución, normalmente se harán con paneles de encofrado de 90 cms que para su amarre se les hace pasar espadas sujetas con ranas de apriete. Pero en los tramos curvos la dificultad viene dada en que al situar los dos paneles opuestos a las caras del muro no coincidirán los orificios por donde deben pasar las espadas. Solución: colocar primero los encofrados de las caras que queden al interior de la curva (circunferencia de radio más corto), armar los muros y luego colocar las de las caras exteriores de forma que acoplemos en los laterales de los paneles tablas de 3, 4 o 6 cms de grosor, lo necesario para que los orificios queden enfrentados.

La limpieza siempre es necesaria, los restos de ferralla que dejemos antes del hormigonado nos pueden crear con el tiempo zonas de oxidación provocando puntos de merma en la canalización. Los restos ajenos a la ferralla (barro, arena etc.) también pueden actuar como zona de transición. Y por último y más importante en cuestión de limpieza es cuidar al máximo que las armaduras de solape de los tramos hormigonados no queden excesivamente sucias de hormigón porque al realizar el nuevo solape no presentarán la misma adherencia que las armaduras limpias pudiendo mermar la fuerza de continuidad entre las armaduras solapadas.

En la unión de las diferentes fases de hormigonado es bueno impregnar el viejo hormigón con resina E-poxi, en el mercado hay varias marcas pero la que nosotros utilizamos es la de Sika-dur 32, son pegues de dos componentes que se dan en brocha una vez mezclados y batidos durante unos tres minutos, darlo en la superficie previa limpieza y proceder al hormigonado. Siempre es mejor dar el producto justo antes del hormigonado pero si no podemos hacerlo tener en cuenta que contamos con seis horas de plazo desde que se da el producto hasta que el fabricante aconseja que se hormigone. Si no vamos a hormigonar antes de esas seis horas es preferible no dar el producto ya que una vez seco puede ser más un problema que una solución dado que actuará como una capa de separación entre los dos hormigones y no como un puente de unión que es, en definitiva, su misión.
Debemos colocar también una banda de estanqueidad rodeando el perímetro de la canalización en el centro de la misma o hacia el borde exterior, nunca al interior porque su actuación sería tardía y lo que queremos lograr colocándola es que sirva como barrera a las posibles filtraciones de agua que provengan del exterior. Estas bandas se colocarán mediantes puntas de acero cada 30 o 40 cms en el hormigón de forma que al verter el material no nos las descoloque.
Si durante el hormigonado no damos la suficiente longitud de solape a las piezas que han de quedar embutidas deberemos colocar una armadura complementaria que lo compense. Para ello abriremos un taladro mayor al diámetro de la barra a introducir al menos 15 cms de profundidad, limpiaremos bien el orificio (mediante aire seco si es posible para que salgan todas las partículas de polvo) y colocaremos la nueva barra corrugada con resina e-poxi de dos componentes. Esta resina vendrá en tubos donde la mezcla de los dos componente se produce en la boquilla de salida del material y es muy común que no se limpie dicha boquilla de forma que, al secarse el material nos la deja inservible. Tener en cuenta que la barra de solape no tiene porqué estar junto a la barra de dimensiones cortas, podremos separarlas hasta dos diámetros con garantías de transmisión de esfuerzos.

Por último y para acabar, que puede parecer duplicado pero no siempre es lo mismo, me gustaría añadir que la complejidad de estas obras donde por mucho que se planeen las problemas o circunstancias que pueden salir, hace que nunca se acierte del todo y, por lo tanto, muchas cuestiones tienen que resolverse en la obra. La mayor o menor flexibilidad que tengan los técnicos y encargados  será fundamental. Como técnicos debemos abrir bien los ojos para ver mejor, pero también mantener los oídos atentos porque las soluciones no siempre vienen de nuestra pericia o experiencia sino que a veces nos sorprende desde los ángulos más insospechados y, el darnos cuenta de ello a tiempo, hará que nuestro trabajo sea mejor y más completo.

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